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miércoles, 28 de febrero de 2018

La química en el desamor

Por EvelynR

El desamor es tan común como el amor mismo y cuando una relación termina, si todavía tenemos sentimientos por la otra persona, nos afecta de diferentes maneras, pero principalmente se hace evidente en esa necesidad de estar con nuestra ex pareja. También los científicos indican que el desamor es un fenómeno universal y que tiene unos síntomas típicos con base biológica. Según el catedrático de psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, Manuel de Juan Espinosa, los efectos del desamor son similares al síndrome de abstinencia provocado por una droga. Muchos psicólogos relacionan la adicción con el enamoramiento pues ambos fenómenos comparten situaciones como una atención centrada intensamente sobre una cosa o persona, o los cambios de humor.

 

En ese sentido, según el catedrático de psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, Manuel de Juan Espinosa, los efectos del desamor son muy parecidos al síndrome de abstinencia causado por una droga.

Muchos psicólogos suelen relacionar la adicción con el enamoramiento pues ambos comparten comportamientos como una atención centrada intensamente sobre una cosa o persona, o los cambios de humor. Además, el enamoramiento y las adicciones provocan ansiedad, distorsión de la realidad, comportamientos compulsivos y obsesivos, dependencia emocional, cambios en la personalidad, pérdida de autocontrol y cambios en la cantidad de riesgos que se cometen.

Y hablamos del enamoramiento, pues según los científicos, este es el único responsable del origen del desamor. Según Juan Lerma, investigador en el Instituto de Neurociencias de Alicante, amor y desamor son las dos caras de una misma moneda, pues el primero aumenta los niveles de dopamina y oxitocina en el cerebro y hace sentir apego y placer. Mientras que el otro hace que eches en falta este apego y sufras ansiedad y malestar.

El desamor es considerado como un evento vital significativo y de acuerdo con los especialistas representa una de las experiencias más traumáticas, angustiosas y desconcertantes que una persona puede experimentar.

¿Hasta qué punto ocurre esto? Investigaciones han señalado que el amor romántico es casi universal, por ejemplo, la investigadora Helen E. Fisher lo detectó en 147 de las 166 sociedades que estudió, por lo que no sorprende que el desamor sea un fenómeno muy extendido. Otra estudio hecho en universitarios estadounidenses reveló que el 93 por ciento de los encuestados dijo haber sido rechazado por quien amaban apasionadamente, mientras que el 95 por ciento dijo haber rechazado o dejado a alguien profundamente enamorado de ellos.

El desamor tiene una primera etapa de incredulidad, protesta y refuerzo del apego, en la cual el cerebro se aterroriza, y reacciona como si estuviera ante una amenaza. Esto lleva a que comiences a sentirte mal, se debilite tu sistema inmune y suban los niveles de estrés. Investigadores como Ethan Kross han señalado que en el cerebro se activan algunas de las zonas que intervienen en la generación del dolor físico.

En esa fase es usual que las personas rechazadas traten de volver con sus exs de forma obsesiva. Puede aparecer una sensación de irritación y furia, que pueden facilitar que algunas personas desencadenen comportamientos violentos. En las situaciones más extremas, puede aparecer depresión o comportamientos suicidas y homicidas.

Esta sensación de no poder vivir sin la otra persona tiene sus causas fundamentales en nuestro cerebro y en las hormonas que influyen en las emociones. En primer lugar, el cerebro comienza a liberar cortisol, la hormona del estrés, disminuyen los niveles de serotonina, y por tanto la capacidad de pensar racionalmente se resiente. Además, aumenta la sensación de enamoramiento ya que suben los niveles de dos hormonas clave en el amor: la dopamina y la oxitocina.

Afortunadamente en la segunda fase del desamor llega la calma, que es al principio una mezcla de resignación, desesperanza y pesimismo, cuya superación es, como todos siempre dicen, fundamentalmente cuestión de tiempo. En los casos más graves, algunas personas reciben ayuda a través de antidepresivos.

Pasado un tiempo llega la última etapa, la de reorganización, en la que poco a poco el cerebro vuelve a recuperar la normalidad. En ese momento, es frecuente que el panorama de relaciones sociales haya cambiado o que se hayan visitado nuevos lugares. Para alcanzar esta fase es especialmente importante el cambio en las rutinas, porque no solo echamos de menos a la persona, sino también las rutinas que teníamos con ella.

El proceso de recuperación de acuerdo con los científicos, siempre llega por una razón muy sencilla: si el enamoramiento tiene un fin y una función biológica clara, la reproducción, es probable que el cerebro cuente también con mecanismos para cortar el vínculo y establecer uno nuevo en el futuro.